Archive for noviembre, 2007

noviembre 15, 2007

El Gran Heroe Americano

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A fines de los años setenta llegaron a la televisión algunos famosos super héroes de las historietas, como El Hombre Araña y Hulk, El hombre increíble. Pero como su propio creador, Stan Lee comentaba en ese entonces, era un poco decepcionante para los fans ver a sus super-personajes favoritos de los comics limitados en la pantalla chica a protagonizar historias que parecían diseñadas para Koyak o Starsky y Hutch. La única forma de sacarle provecho al género; al menos en la TV, era agarrarlo para la chacota.

Eso hizo que, a principios de los años ochentas, el productor Stephen J. Cannell (creador de Los Magníficos y Los Archivos de Rockford), diera vida a El Gran Héroe Americano, una serie donde el protagonista era un profesor de secundaria, bastante común y corriente, que por esas cosas del destino se convertía en un torpe aprendiz de Superman.

Sus aventuras estuvieron en el aire, en su emisión original, entre 1981 y 1983, con un total de 44 episodios. En el primer capítulo, Ralph Hinkley (William Katz) recibía por error un ridículo traje enviado por unos emisarios extraterrestres que venían en su correspondiente nave espacial. El traje en cuestión (una malla roja con capa incluída) le otorgaba toda clase de poderes, como volar, superfuerza, vista de rayos x y la capacidad de hacerse invisible.

El traje venía con un libro de instrucciones, pero a Hinkley se le perdía y a decir verdad, le costaba bastante aprender a usarlo. Es cosa de recordar sus accidentados aterrizajes forzosos. Para acompañarlo en sus heroicas hazañas estaban su eterna novia y más tarde su esposa, Pam (Connie Selleca, la de Hotel) y un grupo de sus estudiantes, donde figuraba un incipiente Michael Paré (Calles de Fuego, Experimento Filadelfia). Pero lejos, el personaje más divertido -y el verdadero compañero de este inepto héroe americano- era el agente del FBI Bill Maxwell (Robert Culp, protagonista junto a Bill Cosby de ese clásico de humor y espionaje Yo Soy Espía).

Si Hinkley era buena gente, políticamente correcto, progre y ecologista, Bill era reaccionario, irascible, fanfarrón y mal intencionado. El era testigo del regalo de los extraterrestres al chascón de Ralph y lo conminaba a ayudarlo en sus misiones para el gobierno. Maxwell, veterano de la guerra de Corea, camorrero, violento y poco querido hasta por sus superiores, era muy distinto al héroe, y hacía más absurdas aún sus colaboraciones.

Pese a sus diferencias, ambos lograban hacer un gran equipo, eliminando amenazas de otros planetas, gánsters y los infaltables agentes de potencias extranjeras . Pero la verdad es que lo que Bill Maxwell más quería -aunque nunca pudo convencer a su socio por accidente-, era que El Gran Héroe Americano se comportara como tal y volara hacia el Este para arrasar con el Kremlin y borrar del mapa a los rusos, para así terminar de golpe con la Guerra Fría.

Como no recordar la clásica cancion con que comenzaba la serie, la que incluso llegó al número uno en los listados americanos de su época. Vaya recuerdos.

noviembre 15, 2007

Sombras Tenebrosas

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¿Alguien recordará esta antigua serie de televisión, en blanco y negro, acerca del gran señor de la noche de la TV, Barnabás Collins?

Yo. Claro está solo la vi en repeticiones, ni siquiera nacía durante su emisión original. Sombras Tenebrosas (Dark Shadows) tuvo en total más de 1.200 capítulos. Emitida originalmente por la cadena ABC entre 1966 y 1971, la serie llegó a nuestro país a principios de los años 70, y se convirtió en un tremendo fenómeno. Todo el mundo hablaba de sus personajes, de Barnabás (Jonathan Frid), de su ayudante (el servil Willie Loomis), de su amada Maggie y dela siniestramente pegajosa tonadita tradicional que la pequeña Sara repetía sin cesar “El puente se vá a caer” (“tondon’s Bridge is Falling Doown… “).

Caso único en la TV, Sombras Tenebrosas, con su aire lúgubre y atmósfera gótica, partió casi como una típica soap opera norteamericana (las teleseríes gringas). Su creador fue Dan Curtis, realizador de varios filmes del género de horror, entre ellos dos largometrajes basados en la serie y una soprendentemente efectiva versión de Drácula (1973), producida para la televisión y protagonizada por Jack Palance.

Curtis, preocupado por el rating como cualquier mortal del medio televisivo, sometió a su serie a todo tipo de cambios; de ahí que sólo en el capítulo 70 apareciera el primer fantasma. Unos 130 episodios más tarde, Barnabás era despertado de su largo sueño de 200 años por Wyllie, que pasaba a ser su esclavo. Barnabás Collins, antecesor de la familia que ahora ocupaba la casa, se hacía pasar por un primo venido de Inglaterra, mientras planeaba apoderarse del alma de Maggie, quien le recordaba a su amada Josette, su novia en el pasado y a quien vio morir en sus brazos dos siglos antes.

En las continuas reposiciones que se han dado en Estados Unidos (la última por el Sci-Fi Channel), nunca se han vuelto a mostrar los primeros 210 capítulos, que sólo se pueden encontrar en colecciones especíales en video. Toda una rareza. Así, es difícil resumir fielmente toda la saga de los Collins, estos extraños personajes que vivían en una vieja casona de Collinwood, Maine.

En Sombras Tenebrosas pasó de todo: fantasmas, experimentos, seres creados a partir de trozos de cadáveres, hombres lobos, zombies, viajes por el tiempo. La serie dio pie para un remake en forma de miniserie en el año 1991 y legó a la historia de la pantalla chica uno de sus personajes míticos: Barnabás Collins, el máximo vampiro de la televisión.