40 Hitos de la Televisión Chilena (Segunda Parte)

11 – Las teleseries extranjeras

Saby Kamalich, la humilde costurera que con esfuerzo se convierte en una próspera empresaria, cautivó a la audiencia femenina en la telenovela Simplemente María. Transmitida por el canal de la Universidad de Chile en 1971, ésta fue la primera producción internacional en conseguir un elevado número de seguidores durante sus más de dos años de duración. Alfredo Lamadrid recuerda que “la imitación nació sola y las ventas de máquinas de coser aumentaron considerablemente en esa época”. Ya en el año 67, UC-TV había incursionado con El amor tiene cara de mujer, la primera telenovela transandina presentada en Chile, pero no llegó a lograr una gran sintonía. Simplemente María marcó el inicio de una moda por los melodramas argentinos. Posteriormente, le correspondería el turno a Enzo Viena y su telenovela Nino, transmitida en 1972 por UC-TV.

12 – 11 de Septiembre de 1973

Las imágenes de La Moneda en llamas captadas por la televisión chilena dieron la vuelta al mundo y dejaron en evidencia el papel que la pantalla chica podía jugar como reflejo de la memoria colectiva. Pero no sólo eso: el quiebre institucional influyó definitivamente en la manera de hacer televisión en el país y acentuó la injerencia del gobierno en la pantalla chica. Además de despidos masivos y listas negras, se tradujo en la eliminación de ciertas palabras del vocabulario televisivo. “No se podía decir solidaridad… Cuando hacíamos concursos entre colegios, uno era el equipo amarillo, otro el verde, pero nunca rojo. Tampoco podíamos decir compañeró”, recuerda René Schneider, director de programas infantiles y musicales en TVN.

13 – Monos Japoneses

A mediados de los setenta emergió la primera oleada de estas controvertidas series con las populares creaciones de Osamu Tesuka (Jet Marte, La Princesa Caballero y Kimba, el león blanco). Pero, sin duda, fue Heidi la que transformó el género en un fenómeno social: este melodrama de 52 capítulos se transmitía en Chile media hora antes del noticiero central de TVN. La historia creada por Hayao Miyazaki se repitió en Remi, Marco y Candy, verdaderas telenovelas para niños sobre las aventuras de desvalidos huérfanos de ojos grandes y redondos. Mazinger Z también alcanzó gran repercusión en el auditorio infantil en los ochenta y encendió una de las primeras polémicas. Padres y educadores anunciaban que los niños se contagiarían con las belicosas costumbres de los personajes, que incluían a un hermafrodita (Barón Ashler) y una robot (Afrodita A) que usaba sus pechos como misiles.

14 – Programas Infantiles

“Nos gusta meter bochinche que es mejor”, era el lema de un juguetón Tío Memo (Roberto Sandoval), animador de este programa, rey de la audiencia infantil entre 1976 y 1983. Transmitido por el canal de la Universidad de Chile, el espacio representó un cambio notorio en la televisión para niños: si Pin Pon era suave y educativo, Los Bochincheros apelaban a la catarsis. Uno de los concursos, por ejemplo, consistía en hacer sonar una trompeta, vencer la fuerza de un elástico grueso y llegar hasta un lugar lleno de juguetes. Conducido también por la Tía Pucherito (María Pastora), el espacio salía al aire todas las tardes de lunes a viernes y tuvo momentos inolvidables como la creación del Club de Dadores Voluntarios de Chupetes.

15 – Jappening con Ja

“Logramos 85 puntos de sintonía y nos echaron de TVN en 1981 al bajar a 35″, recuerda Eduardo Ravani, uno de los cerebros de este clásico del humor con 20 años de vida. En 1983 volvieron a ese canal y, pese a las restricciones de ese tiempo, realizaron un humor visual que bombardeaba todo lo establecido en el medio, inventando a Pepito TV, por ejemplo, una hiriente parodia a Don Francisco. Incluso, Mario Kreutzberger tuvo que revitalizar su personaje llegando al extremo de “tirarse al suelo” para figurar más que la sátira de Fernando Alarcón. Nació una rivalidad: Pepito le enrostraba en cámara sus defectos (“guatón copión”, le decía). En ese entonces, Don Francisco veía al Jappening como su única competencia: “Y empezó a jugar sus cartas, a levantarnos a Maitén o a Gloria y nosotros íbamos y le quitábamos a Marilú, Oscar o Pato Torres”, señala Ravani.

16 – Televisión en Colores

Oficialmente, la primera transmisión fue realizada por TVN en la final del Festival de Viña del Mar de 1978. Alfredo Lamadrid, sin embargo, refuta esto: “Es un mito. Dicen que fue la primera vez. Pero creo que se daba la excusa que la señal era sólo en el extranjero”. En esa época el gobierno prohibía transmitir en colores dentro del país. No obstante, Canal 13 pronto se puso al día: César Antonio Santis apareció en pantalla con una estrambótica corbata, cabellera y espesas pestañas un tanto azuladas y piel ligeramente amarilla, el 15 de febrero de 1978, en Teletrece. Existía también un impedimento del Ministerio de Economía para importar los nuevos receptores, sin embargo desde enero ya se mantenía un mercado negro a 720 dólares cada aparato y en el aeropuerto era fácil ver a los viajantes con estas ilícitas mercancías bajo el brazo.

17 – Teletón

Comenzaba el mes de diciembre del 78 y Jane Hermosilla, niña símbolo de la Teletón, aparecía junto a Don Francisco en lo que sería la primera campaña publicitaria de esta obra benéfica. La idea, tomada del comediante estadounidense Jerry Lewis, era recolectar fondos para crear un centro de rehabilitación para niños discapacitados en Santiago. Los resultados fueron óptimos: 26 empresas entregaron su aporte y el público que vivió las primeras 27 horas de Teletón, recaudó $ 84. 361. 838. Gracias a este interés de la gente, la fundación siguió realizando sus campañas, que con el tiempo se fueron convirtiendo en grandes espectáculos televisivos.

18 – Festival de la Una

Casi una década, entre 1979 y 1987, se transmitió este “estelar del mediodía”, llegando a alcanzar la insólita cifra de 40 puntos de audiencia. Con la animación inconfundible de Enrique Maluenda, el espacio hizo popular el concurso Afírmese Ud. compadre, luego copiado en Cuanto vale el show y Sábado Gigante Aunque daba la impresión de ser un programa en vivo, El Festival de la una se grababa en un solo día, como señala René Schneider, director de siete temporadas: “Contratábamos a un artista y no podíamos hacerlo venir todos los días, así que lo teníamos un día completo y ahí se grababan los programas para el resto de la semana”. El espacio tenía un tono muy popular, que se traducía en la entrega de recetas de cocina de $ 10 y en esos inolvidables pasajes en los que el animador instaba a sus modelos a saborear con su mejor sonrisa salsa de tomate fría. Según Maluenda, este peculiar estilo fue el que motivó su fin: “Se cortó por razones políticas, justo un año antes del plebiscito”.

19 – Dallas

Con pinta de hippie y promoviendo el consumo de la marihuana, el actor Larry Hagman vino a Chile en 1972 a filmar una olvidada película en Quintay. En ese momento ya gozaba de cierta popularidad, gracias a Mi bella genio, pero no era tan famoso como llegaría a serlo con su caracterización del malvado J. R. Ewing en una de las series más vistas de todos los tiempos. Estrenada en Estados Unidos en 1978 y exhibida en Chile a inicios de los 80, Dallas innovó en el género al presentar como protagonista al villano, quien se ganó las simpatías del público, pese a ser el más malo de los malos. La serie mostraba la vida de una familia petrolera envuelta en las intrigas de J. R. por lograr el control de la compañía. Poblada de crímenes y pecados, la historia se extendió a trece temporadas -en Chile se exhibieron seis- y su éxito motivó la aparición de similares como Dinastía, Falcon Crest, Flamingo Road y una especie de hermana menor: Vecinos y Amigos.

20 – Festival de Viña 81

Este fue uno de los mejores años del festival. La connotación política que tenía el evento lo convertía en la fiesta del verano y en el lugar exacto para que los adelantos tecnológicos debutaran en forma desmesurada. El director de los festivales de Viña de esa década, Sergio Riesenberg, recuerda: “Fueron todos muy importantes en cuanto a tratamiento de imagen y a calidad de invitados, había medios para traer a cualquier artista y cada adelanto se presentaba ahí, era una vitrina para el mundo… demostrar que Chile estaba bien”. Viña 81 incluyó a artistas de la talla de Miguel Bosé, Julio Iglesias y KC & the Sunshine Band.

One Comment to “40 Hitos de la Televisión Chilena (Segunda Parte)”

  1. ta muy wenooooo

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