Dinastía

Julio 16, 2007

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Era que no. Si se escribe de Dallas, hay que hacerla también de Dinastía, su respuesta televisiva y la segunda soap opera más taquillera de la televisión gringa. El incansable Aaron Spelling, el de Los Angeles de Charlie, El Crucero del Amor y Beverly Hills 90210, reaccionó al arrollador éxito de las maldades de J.R. Ewing y su familia de petroleros texanos. Su respuesta fue una serie que en principio se iba a llamar Oil (Petróleo) y que contaba las peripecias melodramáticas de otra familia de magnates del oro negro, pero trasladando la acción de Texas a Denver.

Desarrollando sus historias en un ambiente más sofisticado y menos “rural”, pero con la misma táctica de entretejer intrigas en torno a la traición, los celos, la venganza, los líos familiares, el sexo y el poder, apareció en las pantallas de la TV norteamericana Dinastía (Dynasty).

Creada y producida por Richard y Esther Shapiro, contaba los enredos de la familia Carrington, encabezada por Blake, el patriarca, interpretado por John Forsythe, quien hiciera la voz del misterioso jefe de Los Angeles de Charlie.

Al partir la serie, emitida originalmente entre 1981 y 1989, Blake se casaba con su secretaria Krystle (Linda Evans), lo que le provocaba más de un dolor de cabeza. De partida estaban sus problemática prole, la promiscua y rebelde Fallan (Pamela Sue Martin) y el conflictivo hijo homosexual, Steve (Al Corley). Pero la que más conflictos daba, la bruja del cuento, era la ex de Blake, la malvada Alexis (la británica Joan Collins).

Ante la desabrida Krystle, al personaje de la Collins no le costó robarse la película y llegar a convertirse en la actriz mejor pagada de la televisión en esos años. Alexis, madurona y sexy, llegó varios meses después de que la serie partió, pero su glamoroso estilo de hacerle la vida imposible al prójimo consiguió la adhesión del público.

La trama que se fue desarrollando tuvo todos los ingredientes imaginables al más puro estilo telenovelesco, para pelear por la sintonía y, de hecho, fue la única que le dio la pelea a Dallas. Los amores prohibidos, hijos desaparecidos y personajes que morían, desaparecían y regresaban, aunque fuera en el cuerpo de otro actor, eran el pan de cada semana.

Steve (Corley), por ejemplo, fue reemplazado el segundo año por otro actor (Jack Coleman), cuestión que los guionistas explicaban sin arrugarse diciendo que el personaje había sufrido quemaduras a causa de una explosión en un lejano país. Los doctores habían tenido que hacerle la cirugía, y cómo nadie sabía cómo era la cara del paciente antes del incendio, le inventaban otra. Lo mismo hicieron con Fallan vía un accidente aéreo. La nueva actriz era 14 años menor y tenía acento británico. Sencillito.

El fin de temporada en que un grupo de terroristas acribilló a todos los presentes en el matrimonio de un príncipe y una hija de los protagonistas fue el súmmum de unos argumentos delirantes, los que incluyeron el rapto de Fallan por parte de un OVNI.

Hubo hasta un auténtico miembro de la realeza europea, Catherine Oxenberg, en el reparto, así como actores de la talla de Charlton Heston, Rock Hudson, Barbara Stanwyck, Ali MacGraw, Helmut Berger, George Hamilton, John Saxon, Kabir Bedi y una joven Heather Locklear.

Las peleas entre la familia Carrington y sus enemigos, los Colby, dieron incluso para un spin-off, una segunda serie que tuvo vida propia. Aunque la vida de Los Colby (1985-1987) fue más bien corta. Los Carrington en todo caso, tuvieron su reencuentro en Dynasty: The Reunion, un telefilme de 1991.

Transmitida en Chile por Canal 13.


Dallas

Julio 16, 2007

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Las soap opera son el género telenovelesco por excelencia de la televisión gringa. Son su versión del melodrama casero, y se llaman así porque su antecedente directo, los dramones radiofónicos partieron siendo auspiciados por una marca de jabón (soap en inglés).

Desde la Caldera del Diablo a Melrose Place, este género tiene una larga tradición repleta de historias sobre personas, supuestamente comunes y corrientes, envueltas en conflictos de familia, tórridos dramas pasionales; con ricos y pobres, viviendo en pueblos llenos de intrigas. Una de las más famosas -y exitosas- a nivel mundial, incluído Chile, fue sin duda Dallas, las vicisitudes de una pobre familia de ricos petroleros texanos y que ocupó el horario estelar por largos años.

Originalmente, en Estados Unidos fue emitida entre 1978 y 1991, Y a lo largo de 356 episodios de 50 minutos, narró lo que acontecía con la sufrida familia Ewing, cuyos miembros vivían en torno a traiciones, venganzas, amoríos, luchas familiares y empresariales, y una sucesión de hechos trágicos, uno de los cuales fue el famoso tiroteo que alcanzó a uno de los protagonistas, el malvado J.R. (Larry Hagman).

La duda sobre “¿quién disparó a J.R.?” es sólo comparable a nuestra criolla intriga de “¿quién mató a Patricia?” en La Madrastra, la madre de todas las telenovelas. El capítulo de Dallas que daba inicio a una nueva temporada revelando tamaño enigma tras semanas de suspenso logró nada menos que un 76% de sintonía en Estados Unidos, una cifra récord.

Todo partía en en el rancho de South Fork, en Texas, el estado de los magnates del petróleo, esos con sombreros alones. Tipos de mucho dinero y poco gusto. Este era el hogar de John RossJockEwing (Jim Davis, que murió en el transcurso de la serie), el duro patriarca de una familia de petroleros que estaba dejando paso a sus hijos en el control de los negocios de familia. Uno de ellos era J.R. (Hagman, el de Mi Bella Genio), el mayor, el malo de película e inescrupuloso en el trabajo y en su vida privada. El otro era Bobby (Patrick Duffy, El Hombre de la Atlántida, Paso a Paso), que era el menor y el más bonachón.

Con ellos vivía la madre, la sufrida Elleanor Southworth, “Miss Ellie” (Barbara Bel Geddes); la esposa de J.R., Sue Ellen (Ellen Gray), alcohólica de puro aburrida de que le pusieran los cuernos; y la nieta de Jock y Ellie, la rolliza y ninfómana jovencita Lucy (Charlene Tilton).

Uno de los primeros nudos argumentales al partir la serie se inicia con el desafiante matrimonio entre Bobby y Pamela Barnes (Victoria Principal), que pertenecía a la familia históricamente enemiga de los Ewing. ¿Les suena? J.R. se pasó la primera temporada tratando que la intrusa se mandara cambiar de South Fork.

Los enredos argumentales fueron infinitos. Y los personajes también. Estaban Ray Krebbs (Steve Kanaly), el capataz del rancho; Cliff Barnes (Ken Kercheval), el hermano de Pamela y enemigo jurado de J.R. y un sinfín de otros secundarios que aparecían para desordenar el gallinero según fuera del gusto de los delirantes guionistas.

Creada por David Jacobs y producida por Philip Capice y Lee Rich para la compañía Lorimar Productions, Dallas atrapaba a la audiencia con la misma fórmula que los melodramas lo han hecho siempre y que otras series como Dinastía también se han encargado de explotar, la ecuación: dinero, poder y sexo. Aquello que supuestamente mueve los hilos de los ricos y famosos (y que para ser francos, a todo el mundo).

Ver a esta gente sacándose los ojos en cada capítulo, con la misma soltura que tomaban un whisky al desayuno, era diversión asegurada.

Transmitida en Chile por TVN.