Los Beatles

Julio 24, 2007

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El fenómeno desatado por Los Beatles fue total. Y también abarcó el campo de la televisión. En especial el de los dibujos animados, que más de alguna vez ha explotado los beneficios económicos de las súper bandas. Antes de llevar a la pantalla la sicodelia animada del Submarino Amarillo, la King Features Syndicate desarrolló la idea para una serie de monos basada en el popular cuarteto. Lo primero que hay que aclarar es que Los Beatles no tuvieron nada que ver con el proyecto, que fue simplemente otra forma de explotar el tremendo negocio. La idea nació de Al Brodax, productor ejecutivo del programa, que fue realizado entre1964 y 1967.

Cada capítulo mostraba dos historias de fantasía, de 8 a 10 minutos cada una, protagonizadas por caricaturas de John, Paul, George y Ringo. En el intermedio, se incluían dos canciones en el estilo “sing along” que también explota Disney. Es decir, canciones acompañadas de dibujitos, como un video clip animado y con la letra en pantalla, para que los niños se aprendieran los temas y cantaran también. Qué bonito.

Las voces no eran las de los miembros del grupo. El norteamericano Paul Frees (voz regular de dibujos animados) hizo las de John y George, mientras que el británico Lance Percival puso las de Paul y Ringo. Obviamente, las canciones eran las originales del grupo y además daban nombre a los diversos capítulos. El primer episodio de la serie animada fue A Hard Day’s Night, e incluía el tema.

Para la realización de los dibujos los animadores debieron revisar imágenes del grupo, como entrevistas y la película A Hard Day’s Night, y extraer de allí algunas de sus características para ponérselas a las caricaturas. Poses, gestos, movimientos, los tipos de guitarra y los anillos de Ringo.

Al parecer, los guiones y los storyboards eran realizados en Estados Unidos por la King Features y luego sometidos a la aprobación de los representantes del grupo. La animación se hacía en otros países, como Australia.

La tercera temporada del programa tomó un carácter más surrealista para conseguir una audiencia que no se limitara sólo a los niños, pero no hubo caso y finalmente el programa fue cancelado. Desde entonces ha sido repetido en diversas ocasiones y países, incluyendo Chile, donde se exhibió por última vez durante la década pasada en UCV. En Estados Unidos, el canal de cable MTV lo repuso hace unos diez años.

Esta fórmula de llevar grupos musicales de éxito a series de monitos animados no se aplicó sólo en Los Beatles. Más de alguien recordará las clásicas aventuras animadas de Los Jackson 5 producidas por la compañía Rankin Bass, con Michael y sus hermanos bailando al son de sus canciones. También las hubo, por ejemplo, de Los Monkees, Rick Springfield y de Los New Kids on the Block.

Transmitida en Chile por UCV.


Benson

Julio 24, 2007

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Son tantos los productos que llegan a nuestras pantallas desde la fábrica gringa de la
televisión que parece raro echar de menos alguna serie que nunca se dio por estos lares. Pero habría sido refrescante haber contado con Soap (en España se llamó Enredo), una alocada sátira al mundo de las llamadas soap opera, que son los dramones o teleseries estadounidenses.Este programa, de fines de los ‘70, tomaba elementos de series como Dallas, Dinastía y Falcon Crest y las llevaba al extremo. Dos familias, una rica y otra pobre, eran iguales en maldad, corrupción, ambición, traiciones, engaños y perversidad sexual. Casi todas las mujeres eran ninfómanas y los hombres, unos desgraciados.

De aquí salieron varios comediantes y actores famosos del cine y la televisión como Katherine Helmond, Richard Mulligan, Robert Urich, Diane Venora y el mismísimo Billy Cristal, que personificaba al hijo gay de la protagonista y que insistía en cambiarse de sexo.

Uno de los personajes favoritos de la serie era el altanero mayordomo Benson (Robert Guillaume), un negro de mal genio que le respondía a todo el mundo y nunca obedecía a nadie. Fue tal su éxito que a los dos años sacó espacio propio, y en 1979 debutó con un spin-off titulado Benson.

La justificación argumental para la nueva serie era que la protagonista de Soap, Jessica Tate, mandaba a su puntudo mayordomo para que se pusiera al servicio de su primo, el gobernador James Gatling (James Noble). El gobernador, por supuesto, era un gaznápiro (muy parecido al alcalde de Spin City a decir verdad) y la verdad que casi todos en esa casa estaban algo mal de la cabeza. Excepto el gracioso Benson Dubois. Aunque supuestamente había llegado para supervisar las labores domésticas, el pobre Benson terminaba solucionándole los problemas a todos los que ahí vivían y, además, colaborando en las tareas administrativas y políticas que el gobernador nunca podía manejar.

Benson se la pasaba peleando con Gretchen (Inga Swenson), el ama de llaves alemana, y ayudando a la única otra persona lúcida en esa casa, Katie (Missy Gold), la lista hija pequeña del gobernador. Los personaje secundarios desfilaron por las diversas temporadas, pero en general servían para darle más problemas a Benson. Destacaron, entre ellos, René Auberjonois como el insoportable Clayton Endicott III, Ethan Phillips como el torpe Pete Downey, Didi Conn como la ingenua y distraída Denise Stevens Downey, y un novel comediante de nombre Jerry Seinfeld, quien durante un par de temporadas encarnó a Frankie, un mensajero.

Producida por Rob Dames y Bob Fraser (Tres por Tres), la serie fue emitida entre 1979 y 1986. En esos años, Benson pasó de mayordomo a asistente del gobernador, y en la última temporada, se convirtió en su competidor por aquel cargo. En el episodio final ambos iban de la confrontación a la amistad y se prometían mutua ayuda. Así terminó el capítulo y nunca se supo quién ganó.

Desde entonces, Guillaume se ha mantenido siempre ligado a la televisión. Tuvo su propio show en 1989 y eventualmente trabaja en cine. Puso su voz al mandril Rafiki en las dos partes de El Rey León y tuvo un rol pequeño en la comedia Duro De Espiar, con Leslie Nielsen. Una de sus últimas participaciones importante en la televisión norteamericana, fue en el papel del editor de un programa deportivo en la serie Sports Night.

Transmitida en Chile por Canal 11.


Lazos Familiares

Julio 24, 2007

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Gracias a la serie Spin City, Michael J. Fox recuperó la fama que ostentó como promesa juvenil. Fue el mismo creador y productor ejecutivo de esta serie, Gary David Goldberg, quien descubrió y lanzó a la fama al actor gracias a su primera producción juntos, la recordada Lazos Familiares. Creada en 1982 y al aire por siete años, esta comedia gira en torno a las tribulaciones de una pareja de ex activistas políticos de los ‘60, que en los ‘80 debían lidiar con sus tres hijos, bastante más conservadores en sus puntos de vista.

La premisa inicial era básica, y ya en los créditos podíamos ver, a través de fotos familiares, el pasado de esta pareja de hippies que se conocían en medio de la revolución de las flores y las protestas contra la Guerra de Vietnam.

¿Cuál es el colmo de un padre hippie? Tener un hijo yuppie. Elyse y Steve Keaton (Meredith Baxter y Michael Gross) eran los conflictuados padres de tres chicos muy distintos a ellos. Alex (Michael J. Fox) era republicano, se vestía de traje y corbata y era un aspirante a yuppie, ambicioso y materialista. Mallory (Justine Bateman), era la típica adolescente cuyos mayores intereses son el teléfono y los líos con muchachos. La menor, Jennifer (Tima Yothers), era la más lista, aunque algo desadaptada y poco femenina.

El humor estaba dado por el choque generacional y por el espanto mutuo que provocaban sus diferentes actitudes. Los papás de Alex no podían creer que su hijo fuera tan conservador y obsesionado por el dinero. Alex y su hermana llegaban a asquearse cuando veían a sus padres con actitudes románticas o apasionadas.

La serie pronto se enfocó en el personaje de Alex, que se robó la película. Lazos Familiares fue el descubrimiento de Michael J. Fox. Rápidamente se volvió famoso y gracias a su papel ganó un Globo de Oro y tres Emmy consecutivos. Fue su éxito televisivo el que hizo que Spielberg lo llamara para protagonizar Volver Al Futuro, cinta dirigida por Robert Zemeckis que fue un golazo de taquilla, dio para una trilogía y convirtió a Fox en una estrella de cine.

Curiosamente, en su primera audición, el actor juvenil fue rechazado por Gary David Goldberg, quien terminó por aceptarlo para el papel luego de un nuevo intento. Ahora, tanto Goldberg como Spielberg le dieron una segunda oportunidad a Michael J. Fox con Spin City, creada y producida por el primero, bajo la tutela de los estudios Dreamworks, propiedad del segundo. Son las vueltas de la vida, que le dicen.

Transmitida en Chile por Canal 13.


Los Años Dorados

Julio 24, 2007

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-“Sophia, ¿Por qué estás de tan mal humor?”
-”Discúlpame Rose, es que no he tenido sexo en quince años y estoy empezando a ponerme nerviosa … “

Ese estilo irónico, pícaro, era el que destilaban los diálogos de la serie Los Años Dorados, al parecer una de las sitcoms más recordadas por el público norteamericano, que la considera su comedia favorita según se desprende de los comentarios vertidos en internet.

Con producción ejecutiva de la dupla formada por Paul Junger Witt y Tony Thomas (Benson, La Bella Y La Bestia), la serie fue creada y producida por Susan Harris, Los Años Dorados (The Golden Girls) contaba las graciosas aventuras de cuatro mujeres maduras, viudas o divorciadas, que vivían juntas y demostraban que estaban llenas de vitalidad. Aunque tenían más de 50 años, nunca dejaron de preocuparse de pasarlo bien y de temas como el sexo, el amor y, por supuesto, también la amistad.

La sarcástica Dorothy Zbornak (Bea Arthur) era la más equilibrada del grupo. Maestra sustituta y divorciada, tenía problemas para conseguir una nueva relación. Rose Nylund (Betty White) era la ingenua, tan torpe como amorosa, que se pasaba rememorando sus cándidas anécdotas en el pequeño pueblo de St. Olaff al lado de su difunto marido. Blanche Devereaux (Rue McClanahan) era la más conflictiva: algo vana y promiscua, se comportaba como una adolescente. Y por último, estaba la genial Sophia Petrillo (Estelle Getty), la anciana madre de Dorothy, que se mandaba todo tipo de numeritos en cada capítulo.

En Chile, Los Años Dorados se exhibió desde 1987 los días lunes a las 21.30 horas por Canal 13, en los tiempos en que las series todavía ocupaban el prime time. Con diálogos rápidos y chispeantes, destacó por la frescura y la simpatía de sus personajes y por las grandes actuaciones de las cuatro protagonistas.

La serie ganó seis premios Emmy y tres Globo de Oro, entre otros galardones. El éxito la acompañó mientras duró, desde 1985 a 1992. Luego Bea Arthur desertó porque no le gustaba cómo escribían a su personaje. Hubo una suerte de continuación llamada The Golden Palace, en la que, luego del matrimonio de Dorothy, su madre y sus dos amigas ponían un hotel donde continuar sus enredos.

Incluso hubo un remake en Inglaterra, titulado Brighton Belles (1993) y hasta un personaje que apareció de invitado en un capítulo de la cuarta temporada sacó serie propia. El spin-off se llamó Nido Vacío (1988-1995), y narraba la historia de Harry Weston (Richard Mulligan) un pediatra viudo de Miami y sus dos hijas adultas, Carol (Dinah Manoff) y Barbara (Kristy McNichol), quienes vuelven al hogar paterno tras sus fracasos matrimoniales.

En algunas temporadas de Nido Vacío apareció Estelle Getty en su rol de Sophia. La Getty es, sin duda, una viejecita incansable, que incluso soportó ser la mamá de Stallone en el bodrio Para o mi Mamá Dispara. Y eso, a sus años, es doble hazaña.

Transmitida en Chile por Canal 13.


El Gladiador

Julio 17, 2007

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Quién de los que vivimos nuestra infancia en los ’80s no recuerda a El Gladiador, ese súper robot, que junto a El Vengador, Supermagnetrón y El Galáctico formaron parte del Festival de los Robots, durante esa inolvidable década.

La historia nos situaba en una galaxia muy lejana, en Zera, un planeta de mucha belleza y extraordinario avance científico que se encontraba en un inminente peligro: estaba condenada a ser absorbido por un agujero negro que se aproximaba a su orbita. Le quedaba muy poco tiempo y nada se podía hacer, ni siquiera usando la gran tecnología con la que contaban.

Zera estaba gobernado por un robot automata gigantesco, creado por los mejores científicos para que los gobernara, su nombre es Darío el Grande, quien decide conquistar la Tierra para habitarla y procalamarla así el nuevo planeta Zera; este tiene cuatro generales bajo su mando llamado los cuatro grandes y cada uno representa los cuatro puntos cardinales; éstos a su vez comandan a su ejército de invación “las Fuerzas Negras del Terror“; cabe destacar que los habitantes de Zera querían la paz y no la guerra.

En la tierra, Diamont, un resperado científico descubre la inminente amenaza para los terrícolas y decide enfrentarlos con naves modernas en forma de animales y un grupo de tripulantes de todas partes del mundo y un joven especial, quien posee habilidades especiales, llamado Brando Drumon quien piloteara el Gladiador, un podroso robot gigante que es formodo por la unión de tres partes, una de las cuales es la cabeza del “Gran Dragon del Espacio” y así enfrentarse a aquellos que desean apoderarse de la Tierra.

La música de apertura en español estuvo a cargo del chileno Guillermo “Memo” Aguirre, alias Capitán Memo, autor de un sinnúmero de conocidas e inolvidales melodías animadas.

La serie consta de 44 episodios y no tiene final, al parecer por los desacuerdos que tenía Go Nagai (su creador) con la TOEI.

Transmitida en Chile por UCV.


Dinastía

Julio 16, 2007

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Era que no. Si se escribe de Dallas, hay que hacerla también de Dinastía, su respuesta televisiva y la segunda soap opera más taquillera de la televisión gringa. El incansable Aaron Spelling, el de Los Angeles de Charlie, El Crucero del Amor y Beverly Hills 90210, reaccionó al arrollador éxito de las maldades de J.R. Ewing y su familia de petroleros texanos. Su respuesta fue una serie que en principio se iba a llamar Oil (Petróleo) y que contaba las peripecias melodramáticas de otra familia de magnates del oro negro, pero trasladando la acción de Texas a Denver.

Desarrollando sus historias en un ambiente más sofisticado y menos “rural”, pero con la misma táctica de entretejer intrigas en torno a la traición, los celos, la venganza, los líos familiares, el sexo y el poder, apareció en las pantallas de la TV norteamericana Dinastía (Dynasty).

Creada y producida por Richard y Esther Shapiro, contaba los enredos de la familia Carrington, encabezada por Blake, el patriarca, interpretado por John Forsythe, quien hiciera la voz del misterioso jefe de Los Angeles de Charlie.

Al partir la serie, emitida originalmente entre 1981 y 1989, Blake se casaba con su secretaria Krystle (Linda Evans), lo que le provocaba más de un dolor de cabeza. De partida estaban sus problemática prole, la promiscua y rebelde Fallan (Pamela Sue Martin) y el conflictivo hijo homosexual, Steve (Al Corley). Pero la que más conflictos daba, la bruja del cuento, era la ex de Blake, la malvada Alexis (la británica Joan Collins).

Ante la desabrida Krystle, al personaje de la Collins no le costó robarse la película y llegar a convertirse en la actriz mejor pagada de la televisión en esos años. Alexis, madurona y sexy, llegó varios meses después de que la serie partió, pero su glamoroso estilo de hacerle la vida imposible al prójimo consiguió la adhesión del público.

La trama que se fue desarrollando tuvo todos los ingredientes imaginables al más puro estilo telenovelesco, para pelear por la sintonía y, de hecho, fue la única que le dio la pelea a Dallas. Los amores prohibidos, hijos desaparecidos y personajes que morían, desaparecían y regresaban, aunque fuera en el cuerpo de otro actor, eran el pan de cada semana.

Steve (Corley), por ejemplo, fue reemplazado el segundo año por otro actor (Jack Coleman), cuestión que los guionistas explicaban sin arrugarse diciendo que el personaje había sufrido quemaduras a causa de una explosión en un lejano país. Los doctores habían tenido que hacerle la cirugía, y cómo nadie sabía cómo era la cara del paciente antes del incendio, le inventaban otra. Lo mismo hicieron con Fallan vía un accidente aéreo. La nueva actriz era 14 años menor y tenía acento británico. Sencillito.

El fin de temporada en que un grupo de terroristas acribilló a todos los presentes en el matrimonio de un príncipe y una hija de los protagonistas fue el súmmum de unos argumentos delirantes, los que incluyeron el rapto de Fallan por parte de un OVNI.

Hubo hasta un auténtico miembro de la realeza europea, Catherine Oxenberg, en el reparto, así como actores de la talla de Charlton Heston, Rock Hudson, Barbara Stanwyck, Ali MacGraw, Helmut Berger, George Hamilton, John Saxon, Kabir Bedi y una joven Heather Locklear.

Las peleas entre la familia Carrington y sus enemigos, los Colby, dieron incluso para un spin-off, una segunda serie que tuvo vida propia. Aunque la vida de Los Colby (1985-1987) fue más bien corta. Los Carrington en todo caso, tuvieron su reencuentro en Dynasty: The Reunion, un telefilme de 1991.

Transmitida en Chile por Canal 13.


Dallas

Julio 16, 2007

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Las soap opera son el género telenovelesco por excelencia de la televisión gringa. Son su versión del melodrama casero, y se llaman así porque su antecedente directo, los dramones radiofónicos partieron siendo auspiciados por una marca de jabón (soap en inglés).

Desde la Caldera del Diablo a Melrose Place, este género tiene una larga tradición repleta de historias sobre personas, supuestamente comunes y corrientes, envueltas en conflictos de familia, tórridos dramas pasionales; con ricos y pobres, viviendo en pueblos llenos de intrigas. Una de las más famosas -y exitosas- a nivel mundial, incluído Chile, fue sin duda Dallas, las vicisitudes de una pobre familia de ricos petroleros texanos y que ocupó el horario estelar por largos años.

Originalmente, en Estados Unidos fue emitida entre 1978 y 1991, Y a lo largo de 356 episodios de 50 minutos, narró lo que acontecía con la sufrida familia Ewing, cuyos miembros vivían en torno a traiciones, venganzas, amoríos, luchas familiares y empresariales, y una sucesión de hechos trágicos, uno de los cuales fue el famoso tiroteo que alcanzó a uno de los protagonistas, el malvado J.R. (Larry Hagman).

La duda sobre “¿quién disparó a J.R.?” es sólo comparable a nuestra criolla intriga de “¿quién mató a Patricia?” en La Madrastra, la madre de todas las telenovelas. El capítulo de Dallas que daba inicio a una nueva temporada revelando tamaño enigma tras semanas de suspenso logró nada menos que un 76% de sintonía en Estados Unidos, una cifra récord.

Todo partía en en el rancho de South Fork, en Texas, el estado de los magnates del petróleo, esos con sombreros alones. Tipos de mucho dinero y poco gusto. Este era el hogar de John RossJockEwing (Jim Davis, que murió en el transcurso de la serie), el duro patriarca de una familia de petroleros que estaba dejando paso a sus hijos en el control de los negocios de familia. Uno de ellos era J.R. (Hagman, el de Mi Bella Genio), el mayor, el malo de película e inescrupuloso en el trabajo y en su vida privada. El otro era Bobby (Patrick Duffy, El Hombre de la Atlántida, Paso a Paso), que era el menor y el más bonachón.

Con ellos vivía la madre, la sufrida Elleanor Southworth, “Miss Ellie” (Barbara Bel Geddes); la esposa de J.R., Sue Ellen (Ellen Gray), alcohólica de puro aburrida de que le pusieran los cuernos; y la nieta de Jock y Ellie, la rolliza y ninfómana jovencita Lucy (Charlene Tilton).

Uno de los primeros nudos argumentales al partir la serie se inicia con el desafiante matrimonio entre Bobby y Pamela Barnes (Victoria Principal), que pertenecía a la familia históricamente enemiga de los Ewing. ¿Les suena? J.R. se pasó la primera temporada tratando que la intrusa se mandara cambiar de South Fork.

Los enredos argumentales fueron infinitos. Y los personajes también. Estaban Ray Krebbs (Steve Kanaly), el capataz del rancho; Cliff Barnes (Ken Kercheval), el hermano de Pamela y enemigo jurado de J.R. y un sinfín de otros secundarios que aparecían para desordenar el gallinero según fuera del gusto de los delirantes guionistas.

Creada por David Jacobs y producida por Philip Capice y Lee Rich para la compañía Lorimar Productions, Dallas atrapaba a la audiencia con la misma fórmula que los melodramas lo han hecho siempre y que otras series como Dinastía también se han encargado de explotar, la ecuación: dinero, poder y sexo. Aquello que supuestamente mueve los hilos de los ricos y famosos (y que para ser francos, a todo el mundo).

Ver a esta gente sacándose los ojos en cada capítulo, con la misma soltura que tomaban un whisky al desayuno, era diversión asegurada.

Transmitida en Chile por TVN.


M.A.S.H.

Julio 14, 2007

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Durante doce años esta serie sobre un grupo de doctores que trataban de tomarse la vida con humor en medio de los horrores de la Guerra de Corea, hizo las delicias de los televidentes. Su origen está en la exitosa película realizada en 1970 por Robert Altman (Pret-a-porter), que protagonizaron Donald Sutherland y Elliot Gould, y que derrochaba una caústica mirada liberal y antibeliscista.

La versión televisiva, creada por Richard Hooker y producida por la 20th Century Fox, mantiene los personajes principales y las situaciones clave del filme, y los adapta al esquema de la comedia por capítulos (de 25 minutos). Así, a lo largo de los 251 capítulos exhibidos originalmente entre 1972 y 1983, desfilaba un peloton de graciosos caracteres liderados por un grupo de médicos cirujanos destinados en el Hospital Quirúrjico Militar 4077: Benjamin “Halcón” Pierce (Alan ALda), John “Trampero” McIntire (Wayne Rogers) y B.J. Hummicut (Mike Farrell). Junto a ellos, y a veces víctimas de sus jugarretas, estaban Margaret “Labios Calientes” Houlihan (Loretta Switt) y su amante furtivo, el mayor Frank Burns (Larry Linville).

Su único modo de sobrevivencia era la ironía. La principal gracia es que, junto a la constante sátira de un grupo de personajes que trataban de hacer lo mejor posible su trabajo -salvar vidas- en una guerra, donde el objetivo principal es justamente todo lo contrario, había también una gran preocupación por los personajes. Por muy extravagantes que fueran, éstos eran tratados de forma muy humana y realista. Como Maxwell Klinger (Jamie Farr) un gay de origen libanés que, con el fin de ser declarado loco y enviado de vuelta a casa, se paseaba por el campamento vestido con ropa de mujer. O el inigualable Radar (Walter O’Reilly), secretario de la compañía, tan ingenuo como buena gente.

A ellos les pasaban cosas. Evolucionaron, cambiaron, operaron heridos que venían del frente, destilaron su propio whisky, se emborracharon, persiguieron enfermeras, murieron o regresaron al hogar. La serie marcó un hito y su último capítulo fue uno de los primeros en romper récords de audiencia (antes que lo destronaran, primero Dallas, y luego Cheers).

Un dato curioso. El personaje de John McIntire, al que sus amigos llamaban “Trampero” y estaba encarnado por Wayne Rogers, es el mismo que se repitió, después en otro programa televisvo. Pernell Roberts, el mayor de los hermanos Cartwright en Bonanza, hacía del mismo personaje pero algo mayor, un cirujano que alguna vez estuvo en la Guerra de Corea, en la serie Hombres de Blanco.

Transmitida en Chile por Canal 13.


La Mujer Maravilla

Julio 14, 2007

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La Mujer Maravilla (Wonder Woman) es un personaje de historietas surgido de la compañía DC Comics, la misma casa donde surgieron Batman y Superman, dos de los más célebres superhéroes del cine y la tevé. Realizada entre 1976 y 1979, la serie coincidió con otras del mismo género que se hicieron a fines de esa década para la pantalla chica; como El Hombre Araña y El Hombre Increíble.

Protagonizada por la voluptuosa Lynda Carter, la serie estaba ambientada en la Segunda Guerra Mundial. La historia partía cuando el piloto de aviacion mayor Steve Trevor (Lyle Waggoner), sufría un accidente y su avión se estrellaba en las cercanías de la Isla Paraíso, un lugar oculto y misterioso en el que vivían las mitológicas Amazonas, poseedoras del secreto de la eterna juventud.

Trevor es rescatado por Diana (Carter), la princesa de las amazonas, y gracias a él, las mujeres se enteran de la amenaza que se cierne sobre la humanidad a causa de los nazis. La reina Hipólita decide enviar a una de las suyas a luchar y ayudar a los aliados. Para elegir a su campeona, se hace un proceso de selección, en el que Diana tenía prohibición de participar. Lo hizo igual y ganó, adjudicándose la responsabilidad de salir al mundo para colaborar contra los alemanes.

Así, se convierte en Diana Prince, la asistente de Steve Trevor, y cuando amenazan las fuerzas del mal se convierte en La Mujer Maravilla.

Tiene el poder de la inmortalidad, gran fuerza y velocidad, además de una serie de curiosas armas: entre ellas, una tiara que puede usar como si fuera un boomerang, unos brazaletes que detienen las balas, un lazo dorado que hace decir la verdad y un avión jet invisible.

Después de acabada la guerra, vuelve a su isla, para regresar 30 años después al mundo actual -los años ‘60- y ayudar al hijo de Trevor, Steve TrevorJr. (Waggoner otra vez), en una agencia secreta llamada IADC.

Hace tiempo se viene preparando un filme sobre La MujerMaravilla, que ya tuvo en 1974 un telefilme -realmente malo- con Cathy Lee Crosby (una de las animadoras de ¡Esto es Increíble!), que usaba una malla de cuerpo entero bastante poco glamorosa. En 1975 vino el telefilme de larga duración donde se muestra la llegada de Steve a la isla y el origen de La Mujer Maravilla encarnada por Lynda Carter. Ahí ya vestía el traje original, el que aparece en las historietás, con rojo, azul y estrellas blancas, como si fuera una bandera de Estados Unidos. Bastante burdo, pero hay que reconocer que ella sabía lucirlo bastante bien.

Como dato trivia, Debra Winger, la actriz tres veces nominada al Oscar, tuvo un papel en esa serie. Cuando aún era una adolescente, apareció en un par de episodios haciendo el papel de la hermana chica de Marvilla, conocida como Drusilla, alias La Chica Maravilla.

Transmitida en Chile por TVN.