Viaje a las Estrellas

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Esta serie, creada hace más de tres décadas, sigue vigente hasta hoy a través de varias secuelas cinematográficas y otras tantas televisivas, pero, en especial, gracias a la devoción con que la mantienen los fanáticos. Miles de personas en todo el mundo, han transformado con un fervor casi religioso a Viaje a las Estrellas (Star Trek), en un hobbie, un objeto de culto, una necesidad y casi una filosofía de vida.

Gene Roddenberry, un ex piloto de guerra y guionista desde principios de los ’50, es venerado por los fanáticos por ser el hombre detrás del fenómeno de Viaje a las Estrellas.

El escribió y produjo en 1964 una historia llamada The Cage (La Jaula), el piloto de la serie Star Trek, el cual fue realizado pero rechazado por la cadena televisiva NBC por ser “demasiado cerebral” y “demasisado buena para la televisión“. En este capítulo, hoy de culto por supuesto, el capitán Cristopher Pike (Jeffrey Hunter) y la tripulación del Enterprise llegan a un planeta cuyos habitantes se dedican a reunir ejemplares de diferentes especies para su zoológico espacial. Por supuesto, ellos son los siguientes. De este primer elenco sólo sobrevivió Leonard Nimoy, que ya en este legendario capítulo piloto encarnaba al Sr. Spock, hijo de un embajador del planeta Vulcano y una terrícola, lo que le confería una singular personalidad poco expresiva. Este personaje, uno de los más populares de la serie a causa de sus orejas puntiagudas (aunque en el piloto no lo eran tanto) y su carencia de emociones, había sido ofrecido primero a Martin Landau (Misión Imposible, Cosmos 1999), quién lo rechazó porque era un papel que no daba mucas posibilidades de histrionismo.

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Roddenberry, que había puesto en un rol importante a su mujer, Majel Barret, no se quedaba en lo perseverante. Insistió con su proyecto y, tras algunos ajustes, incluído el casting, consiguió la aprobación para sacar adelante su serie a fines de 1966. Así William Shatner dió un paso a la posteridad convirtiéndose en el capitán James T. Kirk, quien encabeza la misión de la nave espacial Enterprise, que -tal como rezaba la locución al comienzo de cada capítulo-, consisitía en recorrer el espacio por los próximos cinco años, contactar nuevas formas de vida y llegar a donde el hombre nunca antes había llegado.

El resto de la tripulación estaba compuesta por el doctor Leonard H. McCoy, alias Bones (DeForest Kelley), el oficial ruso Pavel Andreievich Chekov (Walter Koening), la sexy teniente Uhura (Nichelle Nichols), el teniente Hikaru Sulu (George Takei), y la enfermera Christine Chapel (Majel Barret), que solía suspirar por el insensible de Spock.

Con guiones inteligentes y una inclinación por argumentos de cierta base científica, Viaje a las Estrellas privilegió los diálogos y las vicisitudes de los personajes por sobre la acción y el despliegue de efectos especiales. De hecho, características hoy inequívocas de la serie, como la famosa máquina teletransportadora que tan diligentemente supervisaba el jefe de ingenieros, teniente comandante Montgomerey Scott, alias Scotty, eran el resultado de la necesidad. Se inventó ese artilugio porque no había presupuesto para hacer creíbles las escenas de aterrizaje de la nave.

Aunque la misión del Enterprise era de cinco años, los ejecutivos decidieron adelantar el regreso. La serie fue cancelada a mediados de 1969, tras una tercera temporada. Y eso, a pesar de que el creciente número de seguidores hizo posible, gracias a sus protestas, que hubiera tercer año, porque en el canal querían cortarla antes.

Es que nunca tuvo un éxito masivo, ni los ratings necesarios. Eso vino después, cuando la serie fue repuesta. Ahí empezó la locura. Se hizo una versión en dibujos animados (1973) y, a partir de 1979, una serie de películas para el cine. Seis con el elenco original, que envejeció en pantalla que daba gusto. Hasta que vino el relevo.

En 1987 comenzó el primer spin-off del universo de Star Trek, con Viaje a las Estrellas, La Nueva Generación, en que un nuevo Enterprise con renovada tripulación continuaba surcando el espacio. En 1994 pasaron al cine con Strar Trek, Generations y continuaron con The Final Contact, Insurrection y Nemesis.

Además, en la televisión el legado de Roddenberry continuó con otras series, como Abismo Espacial Nueve, Star Trek: Voyager y Enterprise.

Es que como dice el saludo de los vulcanos, el fenómeno de Viaje a las Estrellas goza de “larga vida y prioperidad“.

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