La Pequeña Casa en la Pradera

Laura Ingalls Wilder existió de verdad, escribió su vida y la de los suyos, toda una familia de pioneros norteamericanos, en varios libros que dieron origen a la famosa serie. La Pequeña Casa en la Pradera se convirtió en uno de esos insufribles clásicos, que pese a lo lacrimógenas y tramposas, son tan efectivas que se terminan imponiendo en cualquier canal y consiguiendo rating a pesar de que los repitan por quincuagésima vez y en el horario que sea.

Producida por la cadena NBC, se emitió entre 1974 y 1982, y a lo largo de 217 episodios, por obra y gracia de un hombre: el fallecido Michael Landon, que se pasó la vida entera metido adentro de la televisión. El hijo menor de los Cartwright (de Bonanza), ya había conocido el éxito con la saga de la familia del Viejo Oeste. Así, al cerrarse La Ponderosa, sacó de la manga un nuevo proyecto y adaptó las historias de Laura Ingalls para llevarlas a la pantalla chica. Fue el creador, productor, protagonista y director (en muchos capítulos) de la serie.

La historia partía con la llegada al pueblito de Walnut Grove de Charles Ingalls (Landon, por supuesto), junto a su esposa Caroline (Karen Grassle) y sus tres hijas: Mary (Melissa Sue Anderson), Laura Ingalls (Melissa Gilbert) y la pequeña Carrie (Lindsay Greenbush). Los cinco se establecían en una granja y comenzaba su vida de pioneros, aunque con grandes dificultades. Pese a los problemas, los Ingalls salían adelante con esfuerzo y merced a un inconmensurable arsenal de buenos sentimientos y valores morales, propios -supuestamente- de las familias de pioneros americanos a fines del siglo pasado. Ellos eran todo honradez, espíritu de superación, sacrificio, devoción, cariño y, aunque no tuvieran nada, siempre estaban dispuestos a darlo todo por el prójimo.

Sus historias mezclaban el humor y la candidez con tragedias de marca mayor, y muchas veces rozaban de frentón el melodrama. Su universo se completaba con una serie de personajes secundarios, como el tendero Nels Olson (Richard Bull), su insoportable esposa Harriet (Katherine McGregor) y su malcriada hija Nellie (Allison Arngrim), así como el infaltable amigote Isaiah Edwards (Victor French, el mismo de Camino al Cielo).

Los hijos iban creciendo, Laura se hacía maestera, tal cual era su sueño, conocía a un buen mocetón, que se casaba con ella, mientras su hermana mayor quedaba ciega. Llegaban otros hijos, a los que los Ingalls adoptaban y hasta se iban del pueblo a la ciudad. En la última temporada, incluso, Landon cedió el rol protagónico a sus hijas en la ficción y pasó detrás de las cámaras.

La Pequeña Casa en la Pradera podía ser tan empalagosa como sensiblera, pero era una de esas series que no fallaban nunca. Siempre que querían dar golpes bajos, no quedaba un pañuelo seco. Aunque no lo pareciera, Landon sabía lo que hacía. Se disfrazaba de granjero simplón o de angelito, pero era un balazo para los negocios.

Transmitida en Chile por TVN y Mega.

About these ads