La Esclava Isaura

Marzo 29, 2007

En menos de 30 años, La Esclava Isaura ha puesto dos veces a prueba a los más conocidos directores y conductores de la televisión local. Y en las dos ocasiones la historia llegada de Brasil ha logrado ganar. La primera vez fue en 1979, cuando Canal 11 -actual Chilevisión- emitió la versión original y consiguió derrotar a un espacio del desaparecido director Gonzalo Bertrán y a Sábados Gigantes, ambos de Canal 13. La segunda, que es emitida actualmente, supera ampliamente en audiencia al estelar de Rafael Araneda, de TVN, y dejó atrás al estelar de Kike Morandé en su segunda emisión.

Y si bien la compra de la actual versión fue una decisión meditada de la administración de Chilevisión, en 1979 fue la casualidad la que trajo a las pantalla la historia de la esclava blanca. Ese año, el entonces gerente de producción y programación de Canal 11, Alfredo Lamadrid, viajó a Brasil a comprar a la red brasileña Globo los derechos del show de Frank Sinatra en el Estadio Maracaná. Pero, estando allá, el ejecutivo vio un par de capítulos de una teleserie que estaba teniendo cierta repercusión y que se llamaba La Esclava Isaura y era protagonizada por Lucelia Santos.

“Me encantó por el contenido, las actuaciones y la ambientación”, señala Lamadrid, quien negoció los derechos de transmisión para Canal 11 y, de paso, convirtió a la estación en la primera en Latinoamérica en emitir la historia de la esclava blanca que luego fue exhibida en distintas partes del mundo. El primer capítulo salió al aire en octubre de 1979 y el último, en junio de 1980. En cuanto al horario, si bien en esa época las teleseries se emitían a la hora de almuerzo, Canal 11 decidió programarla a partir de las 19.30 a las 20.30 horas, lo que generó todo un debate en el Consejo Nacional de Televisión.

Al respecto, Lamadrid (director de Proyectos Audiovisuales en Uniacc y conductor del programa Cada Día Mejor, de Red-TV) comenta que en esos tiempos, Canal 13 tenía al aire Estudio 26, un programa juvenil de concursos que animaban Javier Miranda y Sergio Silva, y que dirigía Gonzalo Bertrán. “Se fue al suelo”, dice Lamadrid y agrega que era difícil competir con la teleserie brasileña, ya que marcaba 30 puntos de sintonía, según la antigua empresa de medición Tessmerck. El ex ejecutivo señala, además, que más de alguna vez logró superar a Sábados Gigantes, de Don Francisco.

Pero el comienzo no fue tan auspicioso. De hecho, fue la madre de Lamadrid quien, indirectamente, logró el éxito, al comentarle a su hijo Alfredo que sus amigas en la peluquería habían dicho que no entendían la historia. A partir de eso, el gerente de programación de Canal 11 optó por exhibir siete horas seguidas (de 13.30 a 20.30 horas) de teleserie bajo el título Engánchese con La Esclava Isaura, que ya llevaba 40 capítulos al aire. El especial-resumen se emitió un sábado y acaparó la audiencia en al menos cinco horas (o 10 media horas, que era como se medía el rating en esos años). ¿Resultado? La Esclava Isaura, afirma Lamadrid, subió 10 puntos de sintonía el lunes siguiente, lo que, paralelamente, ayudó a reforzar el noticiario Teleonce, que conducía Patricio Bañados.

Sobre esa época, el actual director de televisión Cristián Mason, que en ese entonces oficiaba como asistente de Gonzalo Bertrán en Estudio 26, de Canal 13, descarta que la alta sintonía de Isaura haya provocado el “impacto” que genera hoy. “En ese tiempo el rating se medía con cuadernillo y no era tan importante como es ahora”, asegura. Mientras, Valentín Trujillo rememora que en los 80 Sábados Gigantes pasó por “varias turbulencias, y así logramos reponernos varias veces también. Terremotos e histeria no hubo”, y agrega que “Mario (Kreutzberger, Don Francisco) no es un ganador perpetuo”.

El éxito de Isaura, en tanto, hizo que los ejecutivos de Canal 11 invitaran en 1980 a la protagonista de la telenovela, Lucelia Santos, a algunos programas como Cuánto Vale el Show y La Tarde Grande. La actriz brasileña estuvo tres días en Santiago y produjo gran expectación.

Tal como ahora, el reemplazo de La Esclava Isaura en los 80 fue un tema. Alfredo Lamadrid cuenta que durante su luna de miel se despertaba en mitad de la noche pensando en qué pondría en ese horario. Los Ricos También Lloran fue la carta, y no se equivocó. Hoy el gerente general de CHV, Mario Conca, dice que se “barajan distintas alternativas” e incluso “no necesariamente una teleserie”.

Transmitida en Chile por Canal 11 (CHV).


Viaje al Fondo del Mar

Marzo 29, 2007

Una de las seriales de aventuras más populares de los 60, es esta producida por el incansable Irwin Allen, la mente detrás de esos ejemplos de economía televisiva que fueron Perdidos en el Espacio, El Túnel del Tiempo y Tierra de Gigantes.

Viaje al Fondo del Mar (que actualmente emite el canal de cable Fox) fue la primera de las exitosas series de ciencia ficción que hizo Allen, si bien con pocos recursos, con mucha habilidad. Como nunca desperdiciaba nada -ya se ha dicho-, los monstruos, marcianos, aparatos y hasta los mismos actores y guionistas se intercambiaban en sus distintas producciones. De hecho, la serie surgió de una película: Viaje al Fondo del Mar, protagonizada por Walter Pidgeon, Joan Fontaine, Barbara Eden y Peter Lorre, que Allen dirigió en 1961. Como se gastó 400 mil dólares en el submarino, no iba a terminar el filme y perder tamaña inversión. Así que con nueva tripulación dió origen a la versión televisiva que fue producida originalmente entre 1964 y 1967, a medias, entre la Irwin Allen Productions y la 20th Century Fox.

A lo largo de sus 110 episodios, la serie contaba las misiones del submarino atómico Seaview, el arma secreta de la marina gringa, y su tripulación, encabezada por el almirante Harriman Nelson (Richard Basehart) y el capitán Lee B. Crane (David Hedison). A ellos se sumaba la tripulación más aporreada y balanceada de la historia de la televisión, conformada además por los “chiefs” o “jefes“, Curley Jones (Henry Kulky) y Francis Sharkey (Terry Becker). Eso, sin olvidar al abnegado de Kowalski (Del Monroe), el marino raso con más mala suerte de la historia. Siempre le pegaban o lo raptaban, lo dejaban cuidando al malo o al monstruo de turno y terminaba aporreado o bajo su control. Pobre Kowalski.

Todos ellos debían luchar contra los enemigos de la patria, en misiones típicas de los tiempos de la Guerra Fría, en especial durante la primera temporada. También estaban los científicos locos y los desastres marítimos. Con la llegada del color, Allen quiso ponerle ídem a su serie y empezaron a desfilar los monstruos marinos, las medusas gigantes, hombres lobos, extraterrestres, juguetes asesinos, momias de la Atlántida, tipos con disfraz de alga y otros bichos extraños, incluyendo hasta escenas con monstruos prehistóricos, que no eran más que cocodrilos y otros lagartos con prótesis, sacadas de la pelicula The Lost World, que él mismo dirigió en 1960.

Con efectos especiales de bajo -muy bajo- presupuesto e intrigas bastante tiradas de las mechas, Viaje al Fondo del Mar resulta inolvidable. Cómo sacarse de la memoria esas escenas, tan recurrentes por los demás, en que algún monstruo gigante de dudosa factura agarraba el submarino y se ponía a remecerlo de un lado a otro. Así recordaremos para siempre al Seaview y su tripulación: todos en medio de un constante chisporroteo de los tableros con lucecitas y envueltos en un eterno y metafísico vaivén.